Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

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A los frailes de Europa

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A los frailes de Europa

Carta del Ministro General
(Prot. No. 00844/20)

A los Presidentes de las Conferencias
A los Superiores Mayores
A todos los frailes de Europa

Sueño con una Europa que sea una familia y una comunidad.
Sueño con una Europa solidaria y generosa[1]

 

Queridos todos,

recientemente, en ocasión del quincuagésimo aniversario de la colaboración de la Santa Sede con las instituciones europeas y de los cuarenta años de la creación de la Comisión de los Episcopados de la Unión Europea (COMECE), el Papa Francisco dirigió una carta a Su Eminencia el Cardenal Parolin, que por este motivo visitó Bruselas del 28 al 30 del pasado mes de octubre. Tomaré algunas ideas de esta carta.

El Santo Padre habla de un sueño; un sueño sano que hay que cultivar, un sueño que se fundamenta en la toma de conciencia de la fidelidad del Señor a nuestra historia y en nuestra historia, un sueño que tiene ricas y profundas raíces que vienen del pasado y que son vitales para impulsar de verdad nuevas realizaciones fructíferas para el hombre: un sueño que se realiza construyendo una familia y una comunidad, en solidaridad y generosidad. Me vienen a la mente las grandes líneas de reflexión y orientación que nos ha ofrecido el Papa, en las dos recientes encíclicas Laudato Sii y Fratelli tutti, para el camino de toda la Iglesia.

He tenido la oportunidad de exhortar a todos los hermanos del mundo a activar las diversas formas posibles de animación de la Orden, sin dejarse condicionar excesivamente por las limitaciones de la pandemia actual. Por consiguiente, también aquí, en la Curia general, he querido confrontarme y pedir la colaboración de los responsables de las distintas oficinas, para tratar de identificar juntos los posibles caminos para la animación de los frailes Capuchinos en Europa[2]. He tomado de su observaciones competentes y de su deseo de servir a la Orden algunos estímulos que os presento, brevemente, a continuación.

1. Objetivo

Pensando en la situación que estamos viviendo en Europa, hago mía la observación de uno de los Consejeros generales: ¡debemos empezar a pensarnos como frailes capuchinos europeos! No se puede pensar el futuro de nuestras presencias en Europa sin involucrarnos de modo solidario entre todos nosotros, antes que pensar en recurrir a la colaboración fraterna internacional. Somos los principales responsables de nuestro futuro en Europa. Esto significa que hay que ir más allá del umbral de nuestra pequeña casa, de nuestra pequeña fraternidad o nuestra "pequeña" y a veces "sofocante" Provincia. Debemos acoger la fuerza de la intuición del Papa acerca de la ilusión de que una parte puede considerarse autosuficiente y caminar bien por sí misma. Queremos concretizar el significado de esta intuición para nosotros. Podemos aprovecharnos de nuestra identidad carismática que nos "permite", y nos estimula continuamente, a ser todos hermanos. Desde hace algún tiempo, la Orden ha dado pasos significativos en esta dirección, comenzando con la reunión de Fátima en 2014, que supuso, sin duda, un gran aliento de esperanza. Ahora deseamos dar una continuidad más decidida y abierta, porque nos parece aún más necesario y urgente reunirnos para tratar de comprender juntos dónde Dios nos está llamando, colaborando todos según nuestras capacidades. Los capuchinos de Europa tenemos todavía muchas fuerzas vitales, y queremos abrir caminos para que puedan encontrar el valor adecuado. Abrir caminos sin estar preocupados por los resultados: de hecho, nuestro futuro está siempre en las manos de Dios; a nosotros nos toca, siempre en su Nombre, arriesgarnos juntos con esperanza. Todas las oficinas de nuestra Curia están preparando ya las herramientas necesarias para construir el "sueño" que queremos llevar a cabo.

2. Método

Si queremos que el camino emprendido sea válido debe ir acompañado de una reflexión adecuada. Por eso es necesario que todos contribuyamos, con los conocimientos, las experiencias, la madurez espiritual y nuestra propia sensibilidad, a una reflexión precisa de la situación que estamos viviendo hoy en Europa. Quisiéramos que el mismo compromiso de reflexión acompañe las elecciones que se harán, para evaluar su eficacia y coherencia con lo que Dios nos está pidiendo.

Teniendo siempre como referencias esenciales la Palabra de Dios, las orientaciones de la Iglesia, nuestra Regla y Constituciones, la Ratio Formationis, etc..., queremos intentar leer los signos que Dios nos está ofreciendo hoy, tanto a través de la disminución numérica y otras dificultades cada vez más evidentes (cerrazón, provincialismo, problemas vocacionales y formativos, pesimismo...), como a través de algunas iniciativas ya en marcha (fraternidades san Lorenzo, colaboración interprovincial y/o internacional, fraternidades y casas de formación interprovinciales...)

Por lo tanto, es importante fomentar la mayor participación posible de todos los sectores que pueden ya ser activados en las distintas áreas (conferencias, secretariados, superiores mayores, grupos diversos de hermanos, etc). La misma actitud de animación y atención generosa se pide a todos los ministros y a todos los secretariados siendo, cada uno en su nivel, conscientes del papel especial de la animación de los hermanos. Las oficinas de la Curia general coordinarán los momentos de la puesta en común y la recogida de las contribuciones que cada uno de vosotros podéis ofrecer. Esto nos permitirá llegar a una síntesis de lo que los hermanos nos sugerirán, para madurar nuestras convicciones con una mayor participación. Con responsabilidades, ciertamente diferentes, pero con la participación de todos, tendremos que llegar a opciones operativas, teniendo en cuenta que estas serán más eficaces cuando más madure la conciencia de todos los protagonistas.

3. Herramientas

Tal vez no necesitemos identificar nuevos instrumentos, porque ya tenemos varios a nuestra disposición. Me parece más bien que, viviendo en los tiempos en los que vivimos, deberíamos simplemente activar los medios de comunicación que la tecnología pone a nuestra disposición. Por este motivo se deben implicar:

- Las oficinas de la Curia general, para preparar materiales útiles e involucrar a los diversos organismos en sus distintos niveles; coordinar y acompañar la aplicación práctica de dichos materiales, recoger y ordenar las contribuciones; ofrecer instrumentos de actualización y reflexión al Consejo General. Las oficinas de la Curia General funcionarán cada una desde su propio espacio de observación y servicio, pero con un único estímulo compartido.

- Los diversos grupos o sectores, que animados por los Secretariados generales y por sus respectivos ministros deben, a su vez, ser propositivos en sus ámbitos de acción y en sus áreas de interés.

- La comisión para el Mediterráneo y para la preparación del próximo encuentro europeo.

- La comisión para las fraternidades san Lorenzo.

El Capítulo general puso en nuestras manos la Ratio Formationis para que intentemos aplicarla en nuestras vidas y actividades[3]. Se trata de una herramienta verdaderamente rica que debemos aprovechar lo más posible de forma inteligente y eficaz.

4. Contenido

Sin querer poner límites al contenido de nuestro trabajo, sin embargo, quisiera señalaros las cuatro áreas de reflexión que hemos identificado y que en ningún caso pueden ser pasadas por alto:

4.1. La necesidad de actualizar el diseño "estructural" de Europa

Se trata de un tema sobre el que ya se ha expresado el Capítulo General y que tenemos intención de llevarlo a la práctica[4]. En la actualidad Europa está dividida en cuatro Conferencias (CIC: tres provincias en constante reducción numérica; CIMPCAP: diecisiete provincias que previsiblemente se irán reduciendo; CENOC: siete provincias y dos delegaciones también en rápida disminución; CECOC: seis provincias, tres custodias, cuatro delegaciones y algunas presencias); junto con éstas queremos repensar también la Conferencia ASMEN (tres custodias, dos delegaciones y una presencia). La simple observación ecuánime y objetiva de los datos, los fuertes cambios sustanciales que se han producido en los últimos decenios, y los que se pueden prever razonablemente para el futuro, nos están exigiendo pensar en reajustes que "aligeren" las estructuras concebidas para situaciones muy diferentes, para constituir Conferencias que sean capaces de desempeñar de modo efectivo el papel que las atribuyen las Constituciones. Junto con las Conferencias debemos pensar también en la mejor manera de reformar las Circunscripciones que no tienen o perderán en breve las condiciones vitales para serlo.

4.2. El ámbito de la formación

Se trata de un tema de capital importancia. Estamos llamados a reflexionar, de modo muy especial, las decisiones que hemos de tomar en el ámbito de la formación inicial, aplicando los criterios que nos propone la Ratio Formationis a todos los hermanos europeos en formación. Algunos itinerarios formativos se han puesto ya en marcha de forma adecuada y serán respetados de cara al futuro. Me estoy refiriendo en concreto a las fraternidades formativas interprovinciales e internacionales, especialmente las de Italia. Sin embargo, si excluimos Italia y Polonia, en otros lugares de Europa hay una grave falta de fraternidades formativas, es difícil encontrar formadores competentes, los candidatos, a menudo, no disponen de un verdadero acompañamiento y sin la posibilidad de hacer un camino formativo en grupo que es siempre necesario. ¿Se puede pensar todavía en proceder de esta manera, tan alejada de los criterios indicados por la Ratio y sobre la que se ha expresado la Orden de manera consensuada? ¿Puede el Ministro general, honestamente, permitir que nos desviemos de los principios de la formación propuestos a partir de nuestra identidad? Es necesario juntar las fuerzas que aún tenemos y ponerlas al servicio del bien mayor que estamos buscando, tratando de encontrar la manera de superar todo aquello que obstaculiza la colaboración real en la formación. En esto es absolutamente decisiva la "conversión" a la fraternidad por parte de los Superiores Mayores[5].

Mientras pensamos cómo organizar mejor el futuro de la formación, podemos ya desde este momento aprovechar algunas buenas oportunidades. Probablemente, debido en gran parte a la presencia de las dos fraternidades de san Lorenzo en Clermont Ferrant y en Lourdes, agradecemos al Señor que en Francia se está produciendo un pequeño despertar vocacional y ahora hay un buen número de postnovicios. ¿Por qué no aprovechar esta situación para establecer una fraternidad internacional adecuada que pueda acompañar a este grupo y al resto de hermanos en formación que están dispersos en las otras provincias? Seguramente que tendremos algunas dificultades iniciales con el idioma y con algunas otras "barreras" que hemos construido, pero la experiencia nos dice que estas son dificultades que se pueden superar completamente y con cierta facilidad. También de manera inmediata debemos preparar todo lo necesario para poner en marcha un noviciado internacional común, que puede comenzar ya el año próximo.

Creo que todo entendemos, que es realmente urgente que nos confrontemos sin miedo, sin cerrazones y con disponibilidad a buscar juntos lo mejor para el futuro de la Orden, abriendo definitivamente los ojos a un horizonte más amplio.

4.3. Las fraternidades de San Lorenzo

El Ministro general ha recibido de algunas Circunscripciones peticiones para iniciar otras fraternidades San Lorenzo. Veo todo esto desde una perspectiva muy prometedora para la Orden en Europa. Precisamente por esto, después de algunos años de creación de estas fraternidades, es momento oportuno para evaluar el camino recorrido. Queremos aprender de la experiencia vivida para aprovechar al máximo sus aspectos positivos y tratar adecuadamente las dificultades que van saliendo a la luz. Será necesario comprender mejor, por ejemplo, cuál es la responsabilidad del ministro que acoge, qué inserción en la circunscripción local tendrán los frailes que la integran y cómo deberán participar los frailes de la circunscripción que los acogen, cuál es el tiempo mínimo de su estancia, cómo garantizar la continuidad incluso con el cambio de ministros... y varios aspectos más.

Con este fin, algunos Secretariados de la Curia general han organizado una visita de conocimiento, intercambio y reflexión a toda la red actual de fraternidades san Lorenzo. Desafortunadamente la pandemia ha vuelto a bloquear todo. Pero esto no podrá detenernos porque será realmente útil y necesario escuchar y recoger las aportaciones de todos.

Por último, las fraternidades san Lorenzo, por su composición internacional, tienen también una dimensión misionera, caracterizada por el testimonio de la vida fraterna en una sociedad cada vez más dividida. Esta dimensión específica necesita ser profundizada, también en vista del próximo PCO.

4.4. Colaboración fraterna internacional[6]

El Capítulo General de 2012 ya había aprobado ad experimentum algunas directrices para la colaboración del personal. Estas directrices debían ser verificadas por el siguiente Capítulo, pero esto no sucedió. Ahora, después de numerosas experiencias de inserción de hermanos de Asia y África en el mundo americano y europeo, disponemos de muchos elementos para evaluar más a fondo las experiencias realizadas y desde ahí identificar los aspectos positivos y corregir los errores o dificultades que se han producido. El objetivo es hacer más sólidas y eficaces las colaboraciones, con una distribución más ordenada, y con una especial referencia a la dimensión misionera (de los que envían y de los que reciben), al testimonio de nuestro carisma y a la eficacia en el mundo de los jóvenes y las vocaciones. En el área de la colaboración de personal la Orden puede desplegar muchos recursos; queremos hacerlo más y mejor.

Confiamos en que el estrecho vínculo que une la colaboración con la dimensión misionera nos permitirá profundizar más en ella desde la perspectiva carismática en vistas al próximo CPO, y al mismo tiempo fomente la maduración en todas las nuevas circunscripciones que están surgiendo.

5. Conclusión

Queridos hermanos, como veis, no faltan estímulos para caminar y mirar hacia el futuro con esperanza. Aprovechémosles todos; ¡"soñemos" un poco con la energía y las capacidades que el Señor nos ha dado! Con esta convicción que extraigo de una reflexión que se nos propondrá a finales de este mes, durante la reunión (en línea) de la Unión de Superiores Mayores: "Podemos estar de pie sobre nuestras piernas y ser más fuertes cuando nos tomamos de la mano con los demás. Esto se aplica tanto a los individuos como a las comunidades".

Pero es sobre todo el Evangelio -que es el sueño del Padre hecho realidad en la persona de Jesús- el que nos anima a la unidad, recordándonos que sólo cuando estamos juntos nuestra vida se convierte en camino lleno de sentido y horizonte de esperanza, porque "nadie madura ni alcanza su plenitud aislándose"[7]. Juntos, como hermanos, y guiados por Jesús, el miedo ya no puede dominar ni nuestras vidas ni nuestros proyectos. Su palabra es siempre verdadera: "El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada" (Jn 15, 5). ¡En su Palabra echamos, confiados, las redes! (Jn 21, 5).

Aprovecho esta oportunidad para saludaros a todos cordialmente. Os deseo un buen camino, hecho juntos, entre nosotros y con el Señor que sale a nuestro encuentro.

Roma, 22 de noviembre de 2020
Solemnidad de Cristo Rey

Fray Roberto Genuin    
Ministro General OFMCap



[1] Carta del Santo Padre sobre Europa, a su Eminencia el Señor Cardenal Pietro Parolin, 22 octubre de 2020.

[2] Cf. Agradezcamos al Señor, nº 17-ss.

[3] Cf. Agradezcamos al Señor, nº 6 - ss.

[4] Cf. Agradezcamos al Señor, nº 20 - ss.

[5] Cf. Agradezcamos al Señor, nº 30-31.

[6] Agradezcamos al Señor, 24-ss.

[7] Encíclica Hermanos todos, nº 95.

Modificado por última vez el Viernes, 27 Noviembre 2020 10:34