Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

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Mártires de Manresa

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Mártires de Manresa

Carta del Ministro general
en ocasión de la beatificación

Prot. N. 00754/21

A todos los hermanos de la Orden
En sus sedes

Queridos hermanos todos,

El sábado 6 de noviembre de 2021, en Manresa, Cataluña, en la hermosa basílica de Santa María de la Seu, en la cual destaca sobre el altar mayor “La Mare de Déu de l’Alba”, fueron beatificados otros tres hermanos capuchinos, asesinados in odium fidei durante el persecución feroz que se suscitó en España en los años treinta del siglo pasado. Se trata de los hermanos fr. Benet de Santa Coloma de Gramenet, fr. Josep Oriol de Barcelona y fr. Domènec de Sant Pere de Ruidebitllets . Ellos se suman a los capuchinos ya beatificados en 2001, 2013 y 2015. Juntos son 72 mártires capuchinos españoles que derramaron la sangre por su fe católica.

Fr. Benet, fr. Josep y fr. Domènec son los primeros en experimentar la brutalidad de la persecución. Apenas dos días después de la clausura del Capítulo Provincial de Cataluña, el 20 de julio de 1936 deben abandonar el convento de Manresa y buscar refugio con familiares y amigos. El convento y la iglesia son inmediatamente incendiados y arrasados, mientras que en diferentes días nuestros hermanos son detenidos, torturados, masacrados y, sin juicio alguno, asesinados.

Llamados a profesar su fe en Cristo hasta el punto de derramar la sangre, fr. Benet, fr. Josep y fr. Domènec nos vuelven a indicar que la fuerza del cristiano está en la mansedumbre y que la violencia se vence con amor y perdón. Una lección fuerte y un ejemplo siempre actual, que nos impulsa a no dudar nunca de la bondad de Dios y de su Providencia. Él, en cada situación, sabe dar a sus discípulos una esperanza cierta y, al mismo tiempo, la clara conciencia de que al final vence el amor y no el odio.

Aquí brevemente un trazo de sus vidas:

El beato Benet (en el siglo: Josep Domènech i Bonet) nació en el pueblo de Santa Coloma de Gramenet el 6 de septiembre de 1892 en el seno de una familia campesina humilde y profundamente católica. Fue bautizado el 11 de septiembre de 1892 e hizo su primera comunión el 30 de mayo de 1903. Sintiendo la llamada al sacerdocio, en 1903 ingresó en el seminario menor de Barcelona. Al cabo de unos años comprendió mejor que estaba llamado a la vida religiosa; el 18 de febrero de 1909 tomó el hábito capuchino en el noviciado de Arenys de Mar de la Provincia de Barcelona y el 20 de febrero de 1910 emitió su primera profesión. Profesó solemnemente en el convento de Sarriá (Barcelona) el 23 de febrero de 1913 y fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1915.

Su vida como religioso transcurrió en el ámbito de las dos casas de formación de Igualada y Manresa, empeñado también en el ministerio de la predicación. El 6 de agosto de 1936 fue capturado por los milicianos. Éstos querían que blasfemara, pero él se negó. Luego lo llevaron a un lugar cercano a Manresa llamado La Culla , donde fue asesinado.

El beato Josep Oriol (en el siglo: Jaume Barjau Martì) nació en Barcelona el 25 de julio de 1891. La familia era muy cristiana y acomodada. Recibió el bautismo el 28 de julio de 1891 y el 7 de junio de 1892 recibió el sacramento de la confirmación. Hizo su primera comunión a los nueve años. Por iniciativa de su hermano ingresó en el seminario de Barcelona pero, habiendo reprobado los exámenes del primer año, intentó aprender un oficio. Fuertemente atraído por la vida capuchina, el 21 de octubre de 1906 inició el noviciado, continuando su formación primero en el convento de Igualada y posteriormente en el de Olot y Sarriá de Barcelona. Profesó solemnemente el 15 de agosto de 1911 y fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1915. Enseñó liturgia, hebreo e historia eclesiástica en el estudio teológico de Sarriá. En 1925 fue destinado al convento de Manresa y aquí se dedicó a la predicación, al ministerio de la confesión y a la dirección espiritual.

El 24 de julio de 1936, mientras llevaba la comunión a una hermana clarisa, fue identificado y detenido por los milicianos. Esa misma noche lo sacaron de Manresa y lo mataron a tiros de pistola.

El beato Domènec de Sant Pere de Ruidebitllets (en el siglo: Joan Romeu Canadell) nació el 11 de diciembre de 1882 en una familia de campesinos. Fue bautizado el 17 de diciembre de 1882 y confirmado el 23 de julio de 1886. Realizó sus primeros estudios en la escuela del pueblo, cuyo párroco, vislumbrando el germen de una vocación, lo preparó para entrar en el Seminario de Barcelona. Ingresado en 1897, completó con éxito sus estudios filosóficos y teológicos y fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1907. Sin embargo, lo atraía la vida religiosa franciscana y al año siguiente, el 3 de octubre de 1908 ingresó en el noviciado de los Capuchinos. Hizo su primera profesión el 4 de octubre de 1909 y la profesión solemne el 4 de octubre de 1912. Durante el período de formación inicial a la vida capuchina se dedicó fructíferamente a la predicación y al ministerio de la confesión. En 1913 fue misionero en Costa Rica y Nicaragua, regresando a Cataluña en 1930. Fue destinado primero al convento de Sarriá, luego al de Arenys de Mar y finalmente, al de Manresa.

La noche del 27 de julio de 1936, mientras se trasladaba de un lugar a otro para mayor seguridad, fue detenido, golpeado, torturado y finalmente asesinado a tiros en las afueras de Manresa.

Naturalmente, toda la Orden se une a la alegría de los frailes de la Provincia de Cataluña y a la acción de gracias al Señor por estos tres hermanos, los nuevos beatos. Estoy seguro de que ellos son una bendición más del Señor para nosotros. Pero, al mismo tiempo, dirigen a cada uno de nosotros -¡con su vida y su martirio más que con palabras!- la invitación a arremangarnos para responder con una más decidida generosidad a la llamada de Dios, interpelados por las condiciones cambiantes del actual momento histórico, social y eclesial que se vive en España, en Europa y en todos los lugares del mundo en los cuales, por la bondad divina, el Señor nos concede estar.

En todas partes estamos continuamente llamados a hacer vivo, actual y significativo nuestro carisma de frailes capuchinos, frailes del pueblo y hombres de fe. Hombres y frailes capaces de donarse totalmente, para que Cristo sea anunciado, conocido y seguido también donde las realidades son difíciles, complejas o incluso anticristianas.

Es la fidelidad al Evangelio de Jesucristo y al propio estado de consagrados, acogida plenamente por los beatos Benet, Josep Oriol y Domènec hasta entregar su vida, que los convirtió en una semilla caída en la tierra que da mucho fruto fecundo y duradero, que da luz al hombre y verdadero sabor a toda la existencia.

A ellos les pedimos que imploren para cada uno de nosotros esa misma fidelidad: la de seguir las “huellas” del Señor Jesucristo, crucificado y resucitado, en la entrega consumada de nosotros mismos, en cada situación; la única fidelidad que nos hace efectivamente libres, auténticamente testigos y… ¡felices!

Fraternalmente,

Fr. Roberto Genuin     
Ministro general OFMCap.

Roma, 6 de noviembre de 2021
Memoria de los mártires capuchinos del siglo XX en España.

Modificado por última vez el Sábado, 27 Noviembre 2021 08:13