Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum ES

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updated 2:39 PM UTC, Jul 16, 2024

Nuevo Venerable Fr. Guillermo Gattiani

El Santo Padre Francisco en la audiencia del 23 de mayo de 2024, autorizó al cardenal Mracello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, a promulgar el Decreto super virtutibus et fama sanctitatis del padre Guillermo Gattiani, sacerdote profeso de la Provincia de Emilia Romania.

La palabra es “radicalidad”, nunca separada de la pobreza entendida como búsqueda de la esencialidad de vida, lo que caracterizó la figura del padre Guillermo Gattiani, donde la expresión, típicamente franciscana de «mi Dios y mi Todo», sintetiza su búsqueda del Absoluto en el continuo despojarse de sí para abrirse al Único y Sumo Bien. Fraile de lo esencial, el Siervo de Dios, no buscó el eremitorio para estar solo con Dios, sino para vivir la «pobreza austera», única puerta que podía permitirle entrar en lo íntimo de Dios y desde allí salir y encontrar al otro para hablarle de las «cosas de allá arriba». El ejercicio de su ministerio, en el encuentro con numerosos fieles que acudían a él cotidianamente, se caracterizó por una sincera acogida y una intensa consolación, nunca distraída o no participada o no sentida íntimamente sino siempre sostenida por su oración. El Siervo de Dios con su búsqueda de radicalidad en la vivencia de la absoluta pobreza, la búsqueda de la obediencia y la fidelidad en la castidad, supo decir al hombre de su tiempo y lo grita también al de hoy, que el primado de Dios es esencial para una vida auténtica y vivida en su integridad.

El Padre Guillermo Gattiani nace en Badi (Bolonia), el 11 de noviembre de 1914, y es bautizado en la iglesia parroquial de san Próspero el 15 de noviembre de 1914 con el nombre de Oscar. En Badi, transcurre su niñez ayudando a sus padres en la pequeña panadería del pueblito. Don Pío Mazzetti, que percibió su vocación, lo condujo a los Capuchinos. El 9 de noviembre de 1924 Oscar hace su ingreso al seminario seráfico en Faerza, donde completa la escuela primaria para luego, el 10 de septiembre de 1925, en Imola, comenzar el liceo. El 15 de noviembre de 1929 inicia el noviciado recibiendo el nuevo nombre de Guillermo de Badi, al término del cual, el 11 de noviembre de 1930, emite la Profesión religiosa. Seguidamente pasa a Lugo para completar los estudios secundarios y más tarde en Forlì y Bolonia para los estudios de filosofía y teología. El 22 de mayo de 1938 recibirá la ordenación sacerdotal y es envidado, sucesivamente, como profesor en los seminarios seráficos de Faenza, Lugo y Ravenna. En 1944 se encuentra en Cesena como profesor de los hermanos liceales, y en mayo de 1946 es nombrado maestro de novicios, servicio que desarrollará hasta agosto de 1964, cuando se le pide ser el padre espiritual de los novicios. Liberado de un trabajo que le exigiera una presencia permanente, el Siervo de Dios, con la obediencia de sus superiores, comienza una vida de pobreza acompañándola con el servicio a las Clarisas Capuchinas de Cesena.

En 1969 los superiores consienten a su deseo, cultivado desde siempre: residir en Lagrimone, donde las Clarisas Capuchinas, provenientes de Ferrara, edificaron un nuevo monasterio y allí llevan una vida pobre y desde allí servir como capellán llevando una vida de «pobreza absoluta» en estricta unión con Dios. Es de este período el encuentro con don Natale Montalti, deseoso de compartir la misma experiencia de pobreza y también el proyecto de la fundación de la «Casa del Padre», como sede de encuentros para jóvenes, familias y otras personas con el fin de poder dar vida a una «Fraternidad del amor universal». El Siervo de Dios encontró el suspirado “lugarcito” donde vivir en fraternidad, llevar la itinerancia apostólica, cultivar la oración y contemplación y practicar la acogida a las personas que allí iban.

En abril de 1980, acompaña a Tierra Santa a un grupo de Cesena y, al mismo tiempo, pide y obtiene de sus superiores tener un año sabático en la comunidad de don Giuseppe Dossetti y vivir allí su ideal de «pobreza absoluta». De Tierra Santa el Siervo de Dios deberá regresar luego de sólo seis meses porque es llamado a sustituir al responsable del santuario de Santísimo Crucifijo de Faenza.

En este nuevo servicio el Siervo de Dios será llevado a desprenderse totalmente de las iniciativas anteriores, sin embargo nunca abandonó la vivencia de la «pobreza absoluta». Su presencia cotidiana en el santuario, unida a su austeridad y a una cordialísima acogida, llevarán cada día a un gran número de fieles a querer encontrarlo.

En 1985, impulsado por la facilidad con el que san Juan Pablo II utiliza los medios de comunicación, madura y advierte la importancia de dar vida a un canal de televisión católico en colaboración con Telepace. El 15 de diciembre de 1999, como cada día, se dirige a la iglesia, para administrar el Sacramento de la Reconciliación. Escuchada la última confesión sufre un infarto. El sacerdote que recién había confesado recoge sus últimas palabras con las cuales ofrece su vida por la Iglesia, por el Papa y por todos. El Decreto super virtutibus et fama sanctitatis es el reconocimiento de la vida virtuosa del Siervo de Dios, ahora un milagro, estudiado y aprobado por las autoridades competentes, llevaría a su beatificación.