Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

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updated 8:46 PM UTC, Oct 25, 2021

Viernes Santo 2021

El viernes 2 de abril, en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco presidió la liturgia del Viernes Santo: La Pasión del Señor, que, por segunda vez consecutiva se desarrolla con la presencia de 200 fieles además de los Cardenales. Son las consecuencias del Covid las que obligan a tener un número limitado de personas en la celebración: se trata del “sufrimiento global” que todos conocemos, que también se destacó en la Oración Universal, específica de la Liturgia del día de la Pasión. La riqueza de la celebración se enalteció con la homilía de nuestro hermano fr. Raniero Cantalamessa, ahora Cardenal, el cual desde hace 41 años ofrece a la Curia Vaticana y toda la Iglesia la predicación para los tiempos fuertes de Adviento y Cuaresma y la meditación del Viernes Santo.

Este año se inspiró en la incisiva Carta Fratelli tutti del Papa Francisco, subrayando algunos elementos específicos de la fraternidad hoy en la Iglesia. En primer lugar, ofreció un amplio panorama del término “hermano” y “fraternidad” tanto en la tradición bíblica del Antiguo Testamento, como en los albores de la comunidad cristina, para llegar luego a enfocarse en la Iglesia Católica, dejando aparte el aspecto ecuménico.

Es aquí, mirando nuestra casa, que las palabras se hicieron más fuertes, cuando indicó un elemento presente y de grave falta a la fraternidad -la presencia de divisiones- dentro de la Iglesia. Hoy la fraternidad católica está herida; la túnica de Cristo está hecha pedazos por las divisiones de los creyentes. Tales divisiones llevan la impronta del “que divide”, de aquel que siembra cizaña y debilita o priva la comunión.

La Iglesia Católica está hoy herida por la opción política que “prima sobre la religiosa y eclesial y abraza una ideología, olvidando completamente el valor y el deber de la obediencia a la Iglesia”. La llamada se dirige a todos, aunque una responsabilidad mayor y específica les corresponde a los pastores de las comunidades cristianas: ellos tienen el deber de conducir el rebaño a ellos confiado a Cristo, y no llevarlo a otros lugares, llegando de este modo a conducirlos a sí mismos; ellos, además nunca deben olvidar que son pastores de toda la grey a ellos confiada y no sólo de una parte. El ejemplo lo ofrece el mismo Cristo, que no adhirió a una de las ideologías de su tiempo, bien presentes, sino que anunció el Reino de Dios. Al contrario, cuando en la Iglesia prevalece la ideología, significa que “el reino de este mundo” se hace más importante, en el propio corazón, que la relación al Reino de Dios.

Palabras vibrantes. Palabras que llaman a la conversión.

La fraternidad amplia, universal, no se construye con grandes y altisonantes proclamas, o con sofisticadas teorías, sino partiendo de lo cotidiano, dentro nuestro, en la Iglesia.

Recordemos que Cristo murió en la cruz “para reunir a los hijos de Dios dispersos”. A Él nos dirigimos con corazón contrito y humillado -concluyó el predicador- implorando el don de la unida y de la paz: invocación que la Iglesia eleva en cada celebración Eucarística.

El Viernes Santo las iglesias están despojadas destacando el Crucifijo: la Liturgia celebrada en San Pedro, a través de la homilía corrió el velo y dejó al desnudo una de las heridas de la comunidad cristina de hoy, la división dentro de ella. Desnudez que puede ser revestida por la gracia de Cristo, que celebramos Resucitado el día de Pascua: Él infunde el Espíritu sobre los discípulos y les ofrece el don de la paz.

 

Descarga el material – Predicación del Viernes Santo 2021

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Video – Predicación del Viernes Santo 2021 en italiano

Modificado por última vez el Miércoles, 05 Mayo 2021 21:38